domingo, 14 de julio de 2013

Los felices años 20 en España



Mientras Europa estaba conmocionada (más de boquilla que de otra cosa) por la Primera Guerra Mundial y Estados Unidos vivía un boom cultural y económico que duraría hasta el 29, España seguía en el siglo XIX en cuanto a sociedad. Treinta años de diferencia no pueden parecer demasiados, pero a la hora de la verdad marcan la diferencia. ¿Os imagináis que Portugal viviera como nosotros en los años 80, por ejemplo? No, no hace falta que contestéis a esa pregunta, todos sabemos que Portugal está más en los 90 españoles.

A lo que iba, mientras que en Europa las democracias iban cogiendo fuerza, por España preferíamos las tradicionales dictaduras militares. Desde 1923 a 1930  el general Miguel Primo de Rivera gobernó haciéndose pasar por el “Cirujano de Hierro” al que Joaquín Costa tanto invocaba en sus escritos.

Miguel con su gran amigo el rey Alfonso XIII
Los años 20 en España están lejos del charleston, son una época de caciquismo político y de una sociedad polarizada entre proletarios desarraigados y señoritos burgueses. La Iglesia aun mantiene su poder y se niega a perder su peso social, los movimientos anarquistas calan hondo en las capas más humildes y el ejército intenta desesperadamente cohesionar a esa sociedad profundamente fragmentada y polarizada.

Porque esa es otra, en los años 20 aún teníamos el Marruecos español. Si, en la batalla de Annual (1921)  nos dieron cerita por todas partes, pero se compensó sobradamente con Alhucemas cuatros años después. Con una guerra colonial a todo trapo, el ejército era bastante relevante en la vida política española. Normal que ante la inmoralidad de los nacionalismos y la enorme actividad anarquista quisieran tomar las riendas por medio del golpe de estado.

El "Día-D" a la española: el Desembarco de Alhucemas. Cuando lo descubran los videojuegos, será un no parar

En materia económica supuso el fin del sistema tradicional para dar paso a la modernidad en un intento de conseguir el progreso a partir de la producción. El Estado intervino la economía para regular precios máximos y mínimos durante casi toda la dictadura, lo que se traduce en un crecimiento en todos los aspectos controlado por el gobierno.

Pese a la mala imagen que tienen las dictaduras actualmente, la de Primo de Rivera supuso los cimientos económicos y sociales sobre los que se construyó la modernidad en España. Es cierto que los se plantaron mediante el autoritarismo, que la represión era una realidad en las calles y que Primo de Rivera se alejaba mucho de ese Cirujano de Hierro utópico, pero en una sociedad tan polarizada y convulsa como la de esa década, el espíritu de dialogo brillaba por su ausencia.

El dictador es el señor del medio, el de casco prusiano, risa pícara y faja a punto de reventar

Esta primera dictadura del S. XX español será el tema sobre el que intentaré investigar en mi futuro Trabajo de Fin de Grado. A ver si las cosas salen como espero. 

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