domingo, 16 de abril de 2017

Numancia





Mientras se aclara el tema de Corea del Norte, y veo si puedo hablar de eso o vamos a perecer todos en el infierno nuclear, os voy a hablar de otra historia de cabezonería y desafío a imperios poderosos. El problema es que, como tenéis ojos en la cara y habréis leído la cartela que preside la entrada, ya sabéis por dónde van los tiros. Numancia.

Por si alguno no lo sabía, hay una zona de España que se llama Soria. Parece que está parcialmente habitada y que la civilización ha llegado hasta allí, pero nunca recuerdo haberme montado en un tren que tuviera estación en esa zona. Así que en lo que a mí respecta, sigue siendo una tierra que sólo conozco en leyendas y folklore popular.

Nos tenemos que remontar al siglo II a.C. para situar cronológicamente la entrada de esta semana. Los romanos están convirtiendo la Península Ibérica en la provincia de Hispania. En las zonas de costa, habituados al comercio con extranjeros (griegos, fenicios, cartagineses…) la romanización es rápida. Pero ¡ay! los pueblos indígenas del interior fueron otra cosa.

"¿Te sabes el chiste del vacceo que tiene un perro que se llama Mistetas y lo pierde y le pregunta a un arévaco que si ha visto Mistetas, y el arévaco le responde: no, pero MUERTE A ROMA."

domingo, 9 de abril de 2017

Under sandet (el análisis)



Sacad vuestras gafas de pasta y peinad vuestras barbas de hípster porque hoy os traigo un análisis de una película minoritaria de la que poco habréis oído hablar: Under sandet.

La verdad es que esta película se estrenó hace años ya (en el 2015) y el director es Martin Zandvliet. No os preocupéis por no tener ni idea de lo que estoy hablando, es una producción germano-danesa y no espero que la conozcáis. Pero para remediar eso estoy yo aquí esta semana.

Me topé con la película de casualidad mientras ojeaba las novedades que habían subido a mi… esto… ¿siguen existiendo los videoclubs? ¿sí? Pues la encontré mientras ojeaba las nuevas novedades que habían traído en mi videoclub de confianza. Obviamente me vi la película en versión original subtitulada porque, ya que te pones a ver una película tan minoritaria, te la ves en un formato que luego puedas presumir en el Starbucks más cercano.

Ah, ese tiene un casco de acero. Ya sabemos quién es el niño mimado del Führer.

domingo, 2 de abril de 2017

Carrero Blanco: venganza desde ultratumba




Corren malos tiempos para el humor que tenga tintes políticos.

Es un tema espinoso, pero es lo que hay. A día de hoy, no se puede bromear con según qué cosas, lo cual me preocupa porque éste es un blog en el que cada semana me río de un suceso o personaje histórico. Personalmente me parece una idiotez la censura con la que blindan a según qué personalidades.

¿Os imagináis una Alemania en la que está penado con cárcel hacer subtítulos graciosos de la escena del búnker de Hitler en El Hundimiento? Los políticos, como figuras públicas que son, han sido objeto de chistes y bromas durante siglos. La desacreditación pública mediante chistes ofensivos ha sido una herramienta política más a la que se ha recurrido en numerosas ocasiones en las que se ha buscado el desprestigio del oponente.

No me vale la excusa de “es que estás bromeando con algo reciente”. El atentado de Carrero Blanco fue en el año 1973, lo cual quiere decir que han pasado 44 años (a día de hoy). Si no se pueden hacer bromas de un suceso que hace casi medio siglo que ha ocurrido, apaga y vámonos. Pero no hay que sorprenderse. Uno, que es historiador, supongo que por defecto profesional, no puede dejar de establecer similitudes con los hechos que ocurrieron en 1905 con la revista satírica catalana “Cu-Cut”.

Maldito "Cu-Cut", con Mahona no se atreve ¿eh?

lunes, 27 de marzo de 2017

[Análisis] Katharine Atholl: "Con los reflectores sobre una España en guerra"



Toca la última actualización de la serie de Guerra Civil. Ya encontraré algún otro tema con el que hacer otro monográfico, no os preocupéis.



Hasta ahora los protagonistas de los libros que había analizado eran militantes e intelectuales cercanos al Partido Comunista británico. Si bien algunos de ellos venían de los estratos pudientes de la población, hasta ahora no habíamos tenido entre manos a alguien perteneciente a la nobleza. Novedad y giro argumental, todo en uno.

Katharine Atholl era una duquesa (¡duquesa!), diputada por el partido conservador en Escocia y convencida anticomunista. A sus 60 años, no le pidas que fuera una revolucionaria del copón, que ya no son edades para ir quemando cajeros de Bankia, por ejemplo. Eso sí, era una edad ideal para visitar varias veces la España de la Guerra Civil, a ver qué pasaba en tierras españolas.

“Espera un momento” dirás mientras preguntas mentalmente “¿Qué es lo que lleva a una duquesa a interesarse por la República?”. Bueno, en primer lugar tiene intereses históricos: su padre ya había publicado estudios históricos y había inculcado la curiosidad por la Historia a su hija. En segundo lugar, está la función de advertir a Inglaterra del peligro de que tiene otro país fascista para el dominio británico del Mediterráneo.

O Malta, que era territorio de soberanía británica y estaba a un tiro de piedra de las costas italianas, por ejemplo...

domingo, 19 de marzo de 2017

[Análisis] "La prensa británica y la Guerra Civil española"



Esta semana toca más Guerra Civil, que ya estamos en la recta final.



Desde el estallido de la Guerra Civil, la prensa internacional se hizo eco de los sucesos en España. Había periódicos cuyo interés era anecdótico, y lo que querían era explotar el morbo y la sed de aventuras (porque por aquel entonces España era una especie de país exótico del que poco sabían en el extranjero). Había otros periódicos que querían informar de lo que estaba ocurriendo.

La prensa de Alemania e Italia, en bloque, apoyaron al bando sublevado sin demasiadas dudas. Inglaterra pugnaba por cerrar los ojos y gritar ante toda Europa “si no lo veo, no está ocurriendo”. Francia luchaba con una especie de doble personalidad y no sabía si ayudar o no a la República. En estos dos últimos países se dio una lucha propagandística para que la opinión pública apoyara a uno u otro bando.

Sin embargo, la prensa izquierdista hizo causa común con el gobierno republicano, y frecuentemente llegaron numerosos periodistas a España a encontrar “la verdad” para contársela a sus lectores. Los medios conservadores, en líneas generales, se conformaron con la versión propagandística del gobierno de Franco.

A Robert Capa le gustaban más las guerras que a un tonto un lapicero.